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Art Filler Eyes: algoritmo práctico para tratar ojeras y bolsas en la zona periocular

La zona periocular es, probablemente, una de las regiones más delicadas de toda la cara. Y precisamente por eso no se puede abordar siempre igual. 

Tratar todas las ojeras con la misma lógica es una receta bastante mala, porque no todas tienen el mismo origen, no todas comparten la misma anatomía y, por supuesto, no todas deberían resolverse con el mismo producto ni en la misma secuencia.

Cuando alguien consulta por aspecto cansado, lo primero no es pinchar. Lo primero es entender qué está pasando. Hay pacientes con ojeras, pacientes con bolsas y pacientes con una mezcla de varios factores. Si no separas bien cada escenario, el resultado puede quedarse corto o directamente empeorar.

La clave está en hacer una evaluación anatómica rigurosa, identificar la causa dominante y decidir si el tratamiento debe ser directo, indirecto o combinado. Esa es la base del algoritmo periocular.

Tabla de contenido

  • Lo primero: no todo aspecto cansado es una ojera
  • Los tres surcos que hay que valorar siempre
  • Vector positivo y vector negativo: la decisión que cambia todo
  • Las cuatro grandes formas de ojera
  • Cómo pensar las bolsas: primero decidir si son quirúrgicas o no
  • Las maniobras de exploración para decidir si una bolsa puede tratarse
  • Bolsas pseudoquirúrgicas: cuando no es la primera elección, pero sí puede ayudar
  • Regla de oro: cuánto infratratar
  • Indicaciones adicionales en la zona periocular
  • Arrugas perioculares y calidad de piel
  • Las dos complicaciones leves que realmente pueden aparecer
  • Qué me parece más importante de todo este algoritmo
Lo primero: no todo aspecto cansado es una ojera

En consulta suelen aparecer dos grandes posibilidades:

  • Ojeras, cuando el aspecto cansado viene sobre todo por surcos, sombra, pérdida de soporte o descenso tisular.
  • Bolsas, cuando el problema principal es la protrusión grasa o la laxitud del sistema periocular.

Parece una diferencia obvia, pero cambia por completo la estrategia. Hay bolsas que pueden mejorarse sin cirugía, otras que solo merecen tratamiento si el paciente rechaza operarse, y otras que directamente no deberían tratarse con relleno.

Los tres surcos que hay que valorar siempre

Antes de decidir un tratamiento conviene localizar bien qué surcos están presentes, porque no todos significan lo mismo.

  1. Surco orbitomalar. Es el recorrido completo del hundimiento periocular alrededor del ojo.
  2. Deformidad de la ojera o tear trough. Corresponde a la porción interna del surco. Puede verse incluso en personas muy jóvenes y muchas veces tiene un componente congénito muy marcado.
  3. Surco palpebromalar. Es la porción más lateral.

Además hay un cuarto elemento que influye muchísimo en el aspecto cansado del tercio medio:

  • Surco nasoyugal, que se prolonga desde la ojera hacia abajo y se relaciona con pérdida de volumen o descenso del tercio medio.

Aquí hay una confusión clásica que conviene evitar. El surco nasoyugal no es lo mismo que una línea malar o surco cigomático. Cuando existe una adherencia fuerte del ligamento al hueso, esa línea no debe tratarse con relleno, porque el producto no se va a comportar como uno espera y puede empeorar el resultado.

Vector positivo y vector negativo: la decisión que cambia todo

El segundo concepto clave es la relación entre la ojera y la proyección del tercio medio.

Si el punto de máxima proyección del pómulo queda por delante de la línea de referencia, hablamos de vector positivo. En ese caso, el tercio medio suele tener una proyección suficiente y muchas veces puede plantearse un tratamiento directo de la ojera.

Si ese punto está retraído, hablamos de vector negativo. Esto suele indicar que antes de tocar la ojera hay que hacer un tratamiento indirecto del tercio medio. A veces el problema real no está en el surco que vemos, sino en la falta de soporte que hay debajo.

Las cuatro grandes formas de ojera

1. Ojera congénita con vector negativo

Este es el caso típico de personas jóvenes que parecen cansadas sin haber perdido volumen por la edad. El problema no es envejecimiento, sino falta de proyección ósea en el maxilar o en el soporte malar.

En estos casos, de frente puede parecer que apenas hay ojera. Pero en semiperfil o perfil se ve claro el déficit de proyección del tercio medio. La sombra aparece porque falta soporte estructural.

La lógica aquí es sencilla: si la causa es ósea, el primer paso no es rellenar directamente la ojera. El primer paso es reconstruir soporte.

La estrategia propuesta es:

  • Primera fase: tratamiento indirecto del tercio medio con un producto de alta capacidad de soporte, como Volume.
  • Opcionalmente: una capa complementaria más superficial con Universal si también interesa mejorar calidad de piel, luminosidad o contorno del pómulo.
  • Segunda fase: solo si hace falta, tratamiento directo del reborde orbitario con Art Filler Ice.

Muchas veces, al restaurar la proyección del tercio medio, la ojera mejora tanto que ya ni siquiera necesita un tratamiento directo. Ese es el tipo de caso en el que una buena indicación evita poner producto donde no hace falta.

2. Ojera por pérdida de volumen con vector negativo

Aquí ya hablamos de pacientes de más edad. No falta hueso de nacimiento, sino que se ha producido una pérdida progresiva de volumen en compartimentos grasos profundos del tercio medio.

Los más importantes en este contexto son:

  • SOOF medial
  • SOOF lateral
  • Comparto malar profundo

Cuando estos volúmenes disminuyen, aparecen:

  • Más hundimiento en la propia ojera.
  • Mayor marcación del surco palpebromalar lateral.
  • Más continuidad del surco hacia el nasoyugal.

En este escenario, la propuesta es tratar primero el tercio medio profundo, pero no necesariamente con el producto más rígido. Si lo que se está restaurando es un compartimento graso y no un déficit óseo, tiene más sentido usar Universal para reponer volumen de una forma más apropiada.

Después, en la misma sesión, se puede tratar directamente la ojera con Ice, tanto la zona medial como la lateral, siempre con una idea fundamental: infratratar.

El objetivo inicial no es dejarla perfecta al instante. El objetivo es dejar un pequeño porcentaje de ojera residual, alrededor de un 20 o 30 por ciento, para que la integración tisular y la captación hídrica del producto hagan parte del trabajo sin pasarse de corrección.

Si después de dos a cuatro semanas aún hace falta algo más, entonces sí se plantea un retoque.

3. Tear trough deformity con vector positivo

Este es el caso clásico de una paciente joven con una ojera interna muy marcada, pero con buen hueso, buen tercio medio y buena proyección malar. No hay una gran pérdida de volumen. Lo que domina es la fuerza del ligamento de retención orbicular en su porción interna.

Ese ligamento tira de la piel y crea una línea muy evidente. El resto puede estar anatómicamente correcto.

Aquí sí cabe un tratamiento directo de la deformidad interna, usando Ice en cantidades muy pequeñas y a plano profundo, por debajo del orbicular.

Además, en estos casos puede ser útil hacer una subcisión muy suave con la cánula para relajar ligeramente ese anclaje ligamentoso.

Un punto importante: si queda color oscuro después del relleno, no siempre significa que falte más producto. Muchas veces lo que queda es pigmentación, no depresión. Ahí la estrategia cambia, y puede ser razonable complementar después con NCTF mediante Nanosoft para mejorar calidad de piel y componente pigmentario.

4. Ojera por flacidez o ligament lift con vector positivo

Este grupo es muy interesante porque a veces se confunde con pérdida de volumen. En realidad, el volumen está, pero ha descendido por laxitud de los ligamentos de retención.

¿Cómo se reconoce?

  • Se ve un surco claro en la zona media.
  • Por debajo del surco aún se aprecia volumen.
  • Al sonreír, los tejidos se recolocan y el tercio medio parece rellenarse mejor.

Eso indica que el tejido adiposo no ha desaparecido. Lo que ha hecho es bajarse.

En este caso, la secuencia cambia:

  1. Primera sesión: ligament lift indirecto con Volume, creando puntos profundos de soporte en pómulo y arco cigomático para reposicionar y tensar.
  2. En la misma sesión: tratamiento del surco palpebromalar lateral con Ice, porque al proyectar lateralmente a veces ese surco se hace más visible.
  3. Segunda sesión: tratamiento de la porción medial interna con Ice.

Es un buen ejemplo de por qué la anatomía manda. Si intentas rellenar directamente la parte interna sin haber corregido primero el soporte lateral, te dejas sin resolver la causa principal.

Cómo pensar las bolsas: primero decidir si son quirúrgicas o no

Con las bolsas el algoritmo cambia. Aquí lo primero no es vector positivo o negativo, sino algo más práctico: ¿esta bolsa es quirúrgica o no?

Bolsas genéticas o no quirúrgicas

Hay pacientes muy jóvenes con bolsas bastante marcadas, sin gran pérdida de volumen facial. En estos casos suele haber:

  • Falta de soporte del reborde orbitario.
  • Cierta laxitud muscular que permite la herniación grasa.
  • Un patrón más genético que involutivo.

Como falta ese freno óseo, la grasa orbitaria protruye hacia delante y forma la bolsa.

La solución propuesta no es tratar la ojera, porque el problema no está ahí. Lo razonable es restaurar soporte en el reborde orbitario con Art Filler Ice, en cantidades pequeñas y siempre infratratando.

En este grupo, si se plantea una segunda sesión, conviene esperar al menos un mes. Más adelante explico por qué ese plazo es especialmente importante en bolsas.

Bolsas quirúrgicas: cuándo no tratar con relleno

La mayoría de las bolsas marcadas son, en realidad, quirúrgicas. Eso no significa que nunca se pueda hacer nada si la persona no quiere operarse, pero sí significa que hay que ser muy honesto: el tratamiento de elección es la cirugía.

Si aun así se quiere valorar una opción de segunda elección, antes hay que hacer una exploración muy concreta.

Las maniobras de exploración para decidir si una bolsa puede tratarse

Este punto me parece clave. No todas las bolsas que rechazan cirugía son candidatas a relleno.

1. Maniobras relacionadas con el tercio medio

La primera pregunta es: si simulo una mejor proyección del tercio medio, ¿mejora la bolsa?

Si la respuesta es sí, puede que haya margen para mejorar con tratamiento indirecto. Si no mejora nada, mal asunto.

Lo mismo ocurre si simulas un efecto de tensado lateral tipo ligament lift. Si tampoco cambia, el pronóstico con relleno empeora.

2. Maniobras orbiculares

Después se valora si al simular una restauración del volumen de los compartimentos suborbiculares, medial y lateral, hay mejoría visible. Si la bolsa no responde ni siquiera así, vuelve a ser una mala señal.

3. Maniobras oculares

Aquí se explora la laxitud del orbicular y la tendencia de la grasa a protruir.

  • Mirada hacia arriba: si al hacerlo la bolsa empeora mucho, es señal de mayor laxitud muscular.
  • Presión suave sobre el globo ocular con el ojo cerrado: si con muy poca presión la bolsa protruye mucho, el músculo está demasiado laxo y el resultado con relleno será poco estable o pobre.

En resumen:

  • Si mejora con maniobras de soporte o volumen, puede valorarse tratamiento no quirúrgico de segunda elección.
  • Si no mejora y además protruye fácilmente, mejor no tratar con relleno.
Bolsas pseudoquirúrgicas: cuando no es la primera elección, pero sí puede ayudar

Este es el grupo de pacientes con bolsas de indicación quirúrgica, pero que no quieren operarse y cuyas maniobras de exploración sí resultan favorables.

Aquí hay dos variantes:

  • Vector negativo, con pérdida de volumen del tercio medio y de compartimentos suborbiculares.
  • Vector positivo, con mejor soporte malar y pérdida más localizada en el entorno suborbicular.

La técnica es bastante parecida, con una idea práctica muy útil: primero transformar la bolsa en una ojera.

¿Cómo se hace? Tratando inicialmente el surco palpebromalar lateral. Cuando esa zona se suaviza, el ojo deja de leerse como una bolsa tan evidente y pasa a parecer una ojera más tratable.

Después:

  • Si hay vector negativo, se trata además el compartimento malar profundo con Universal.
  • En ambos casos, se trata el componente medial con Ice.

Pero aquí hay una norma aún más estricta que en las ojeras: infratratar más.

En las bolsas no hay que intentar resolver el 100 por 100 en la primera sesión. El músculo es más laxo y existe más riesgo de que el producto se desplace un poco superficialmente o retenga agua de forma visible. Por eso, la corrección inicial debe ser conservadora.

Regla de oro: cuánto infratratar

Si hubiera que resumir todo esto en una sola norma de seguridad, sería esta:

  • En ojeras, dejar aproximadamente un 30 por ciento sin corregir de entrada. Es decir, buscar una corrección cercana al 70 por ciento.
  • En bolsas, ser aún más conservador y quedarse alrededor del 50 por ciento.

Y además:

  • En ojeras, los retoques pueden valorarse entre dos y cuatro semanas.
  • En bolsas, el retoque no debería plantearse antes de un mes.

La razón es simple. En las bolsas el entorno muscular es más laxo y conviene asegurarse de que el producto ya se ha integrado bien y no ha ascendido ni ha captado agua de manera transitoria antes de poner más.

Indicaciones adicionales en la zona periocular

Elevación de cola de ceja

Además de ojeras y bolsas, este abordaje permite trabajar la cola de la ceja cuando hay asimetría o caída lateral.

La idea es reforzar el soporte lateral del reborde orbitario con pequeñas cantidades de Ice, respetando siempre la anatomía vascular de la región supraorbitaria y supratroclear.

En la parte lateral, el trabajo se hace a plano profundo sobre hueso. Si se quiere actuar más centralmente, el plano cambia y debe ser superficial porque las estructuras vasculares en ese punto son profundas.

Con muy poca cantidad se puede:

  • Aumentar la distancia entre pestañas y ceja.
  • Reducir el pliegue lateral.
  • Mejorar simetría entre ambas cejas.

Surco palpebral superior en ojos hundidos o saltones

Otra indicación avanzada es el tratamiento del surco palpebral superior muy hundido, ese caso en el que el ojo parece muy prominente porque el párpado superior está vacío.

Aquí el producto debe colocarse en un plano extremadamente superficial y con cantidades mínimas. Es un tratamiento fino, reservado para manos con experiencia, pero muy agradecido cuando está bien indicado.

El objetivo no es crear volumen visible, sino:

  • Suavizar el hundimiento del surco.
  • Abrir visualmente la mirada.
  • Disminuir la sensación de globo ocular saliente.

También en esta indicación conviene ser prudente y, si se necesita más, añadirlo en una revisión posterior.

Arrugas perioculares y calidad de piel

Otra aplicación interesante de Art Filler Ice es la mejora de arrugas perioculares y de la calidad cutánea en esta región. El comportamiento del producto en piel fina lo hace especialmente atractivo para este tipo de indicaciones complementarias, solo o combinado con otros tratamientos según el caso.

Las dos complicaciones leves que realmente pueden aparecer

Si el caso está bien indicado y el tratamiento se hace con prudencia, lo que puede aparecer son complicaciones leves y bastante manejables.

1. Retención tardía de agua o pequeña bolsita superficial

Es la más relevante. Puede ocurrir que, meses después, una pequeña parte del producto colocado en plano profundo termine manifestándose como una leve retención hídrica superficial. No es un efecto Tyndall azuloso típico de materiales más rígidos y mal integrados. Es más bien una sensación de pequeña bolsa acuosa.

La forma de reducir el riesgo es la de siempre: infratratar.

Y si aparece, el manejo puede ser muy sencillo con una cantidad mínima de hialuronidasa superficial, solo para resolver ese pequeño exceso aparente.

2. Captación inicial de agua en los primeros días

La segunda situación tiene más que ver con el propio comportamiento del producto. En los primeros dos o tres días puede haber una ligera captación de agua que haga parecer que sobra un poco de piel o que cae una pequeña bolsita.

Lo habitual es que esto se resuelva solo. Basta con tranquilizar, revisar y no precipitarse. Por eso es tan importante no juzgar el resultado definitivo demasiado pronto.

Según la experiencia expuesta, no es una zona en la que preocupe especialmente el efecto Tyndall con este producto, precisamente porque se integra bien en tejidos blandos.

Qué me parece más importante de todo este algoritmo

Que obliga a pensar antes de tratar.

No existe una única ojera. No existe una única bolsa. Y no todo lo que parece una depresión necesita relleno directo en esa depresión. Muchas veces el verdadero tratamiento está al lado, debajo o incluso en una sesión previa.

Si tuviera que resumir la lógica completa en pocas ideas, serían estas:

  • Primero define si es ojera o bolsa.
  • Después localiza qué surco está alterado.
  • Valora el vector positivo o negativo.
  • Decide si el problema es hueso, volumen, ligamento o flacidez.
  • Haz tratamiento indirecto antes que directo cuando la anatomía lo pida.
  • En la zona periocular, siempre menos es más.

Y, sobre todo, no intentes ganar la consulta en un solo momento. En esta región casi siempre sale mejor jugar a favor de la integración tisular, de la prudencia y de las revisiones bien planificadas.

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